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Por Adrián Gustavo Choren Saber Cómo – Revista Digital del INTI |
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“Ropa sucia afuera”:
Responsabilidad Social Empresaria en la industria textil
“Nuestra época exige la valentía de enfrentar la elección urgente entre un mundo con dos velocidades, en donde el 80% de los seres humanos quedaran estancados en una miseria creciente, y otro, en donde la tierra sea para todos los hombres, en donde los más favorecidos, entre los que nos contamos nosotros, tienen que aceptar perder parte de sus comodidades”
Jacqes Testart
¿Que es la RSE?
Cuando hablamos de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) en determinado sector nos estamos refiriendo, entre otras cosas, al compromiso de las empresas con el medio ambiente, los derechos humanos, los derechos laborales de sus trabajadores, los valores éticos y de transparencia, el comercio con un precio justo, el trato con la sociedad en donde interactúan, el sometimiento a la legislación vigente, etc.
Los protagonistas que intervienen en esta relación de ida y vuelta son las empresas, sindicatos, organizaciones no gubernamentales, Estado y universidades, entre otros.
Hoy en día se avizora un fuerte cambio de paradigma a nivel global que exige el progreso económico de las unidades productivas en el marco de un desarrollo sustentable. El informe “Nuestro Futuro Común” publicado en 1987 por la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, conocida como Comisión Brundtland, señala que el desarrollo sustentable es aquel que permite satisfacer las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer esa capacidad de las generaciones futuras. Este concepto fue incorporado a nuestra legislación en el artículo 41 de la Constitución Nacional y en la Ley General del Ambiente (Ley Nº 25.675) sancionada en noviembre de 2002.
Trabajo no registrado y sus consecuencias
Uno de los primeros actores que lucharon por condiciones dignas de trabajo fueron las mujeres de la industria textil. Cabe recordar el incendio intencional provocado en una fábrica de Nueva York en 1857, donde murieron quemadas las obreras que hacían una huelga, acontecimiento que se conmemora anualmente en el “Día Internacional de la Mujer”.
Actualmente, dentro del sector textil en Argentina, se distinguen dos ramas que atraviesan desafíos diferentes: el de la confección y el de la industria manufacturera. Por un lado, el sector de la confección debe afrontar el elevado índice de mano de obra no registrada, mayor al 75% según datos del INDEC correspondiente al último semestre de 2004; problema agravado por el uso de mano de obra intensiva propio de este sector.
Este escalofriante dato reseña la cantidad de trabajadores que carecen de derechos laborales básicos, seguridad social y condiciones de seguridad e higiene. Curiosamente, el problema no radica en la presunta escasez de regulaciones, dado que Argentina cuenta con un extenso plexo normativo. Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Argentina ratifica 72 convenios, a diferencia de países como Canadá, Estados Unidos o Japón que no superan las 50 ratificaciones.
En el ámbito local la normativa establece fuertes multas para el empresario que realiza este tipo de contrataciones no registradas o “en negro”. Las claves para combatirla se ubican alrededor de la falta de inspecciones en fábricas, la lucha contra la corrupción. Noruega es un país con poca legislación anticorrupción, sin embargo, la corrupción allí es casi inexistente. De modo que se requiere ante todo de una fuerte decisión y voluntad política del estado para aplicar rigurosamente los instrumentos legales disponibles. Sin embargo, es la competencia de las importaciones con “dumping social y/o ambiental” proveniente de aquellos países con tasas de explotación, desregulación o corrupción aún mayores, lo que impulsa la lógica de un sistema que algunos han dado en denominar como “capitalismo salvaje”.
Uno de los temas que conmovió a la opinión pública, a partir de la tragedia en el taller textil de Caballito en el cual murieron 6 inmigrantes bolivianos, es la gran cantidad de talleres ilegales de confección de prendas que utilizan mano de obra “esclava”. Según estimaciones del gobierno porteño, son aproximadamente 1600 talleres y fábricas, situados en diferentes barrios, que utilizan mano de obra en estas condiciones de servidumbre contemporánea, principalmente a inmigrantes cuya precariedad legal y económica los convierten en rehenes de una patronal inescrupulosa. A este contexto, también es preciso sumarle la ausencia de una infraestructura adecuada que garantice las condiciones mínimas de seguridad e higiene, como la ventilación, protecciones eléctricas y luminosidad, entre otras.
Las estadísticas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo indican que en el año 2004 los accidentes laborales aumentaron un 19,4% respecto del año anterior, y durante ese mismo período fallecieron 804 trabajadores, un 12 % más que durante 2003.
Otra de las claves consiste en controlar y verificar las condiciones de trabajo de los proveedores de las grandes marcas y firmas comerciales. En el marco de la globalización, una de las características de las nuevas formas de contratación es la tercerización o subcontratación de personal, convirtiendo en proveedores a millones de trabajadores.
Una acción de la “Campaña Ropa Limpia” frente a las vidrieras de Zara, en Madrid, denuncia la explotación y precariedad laboral detrás de las grandes marcas.
Más información: www.ropalimpia.org
En otro orden, el sector manufacturero textil debe afrontar el desafío del cuidado del ambiente. Aspectos regulados por una legislación compleja, debido a la gran cantidad de leyes, decretos, resoluciones, ordenanzas, etc. sancionados a nivel nacional, provincial y municipal. En este sentido, es importante señalar la iniciativa de algunas empresas del rubro por certificar la norma ISO 14001 (gestión ambiental) en sus instalaciones, cuyo objetivo consiste en la estandarización de las formas de producir y de prestar servicios que protejan al medio ambiente.
Organismos de certificación de RSE
Iniciativas de organismos de acreditación de normas voluntarias sobre la responsabilidad social, como la Worlwide Responsible Apparel Production (WRAP) o las normas Social Accountability (SA) 8000, tienen en consideración la relación entre la empresa y sus proveedores cuando realizan sus auditorías.
Algunos puntos de la norma de certificación de WRAP son el cumplimiento con la legislación nacional, prohibición del trabajo forzado, prohibición del trabajo infantil, prohibición de discriminar, libertad sindical y de negociación colectiva, jornada limitada, entre otras.
Otra contribución al estudio de la RSE lo está llevando a cabo el organismo International Organization for Standardization (ISO) en el cual intervienen todas las partes interesadas para la futura norma 26000 que proveerá orientación sobre responsabilidad social.
Finalmente, existen diferentes códigos de ética de cada empresa que reflejan principios de la RSE como el respeto por los Derechos Humanos y la dignidad, honestidad, mejora continua, equidad, información de las actividades de la empresa, etc. Estos códigos establecen el comportamiento de la empresa frente a sus trabajadores, accionistas, proveedores, clientes, mercado y el resto de la comunidad en general.
El poder de los ciudadanos y los consumidores
Al presente, los protagonistas del cambio son los consumidores y las asociaciones que los agrupan, quienes a la hora de elegir un producto, no sólo consideran el precio sino también la política de RS que llevan adelante las empresas. A nivel mundial, dentro del sector textil, una de las organizaciones no gubernamentales que más presión ejerce con su difusión por los derechos laborales es la “Campaña Ropa Limpia”/CRL (Clean Clothes Campaign/CCC). A partir de documentadas denuncias, de acciones y performances públicas, y de campañas publicitarias, alertan a la opinión pública, concientizan a los consumidores y obligan a diferentes Estados a evitar estos abusos. La CRL/CCC no sólo ejerce una incidencia fuerte en Europa, también ha denunciado a las fábricas maquilas en América, caracterizadas por someter a los trabajadores a condiciones injustas. Otras organizaciones como Maquila Solidarity Network, con base en Toronto y trabajo en el área de México y Centroamérica, ha obtenido progresos en comprometer a las grandes marcas mundiales, como Nike, Reebok y muchas otras, a tomar compromisos públicos de transparencia e información, cumplimiento de stándares laborales y ambientales, y corresponsabilidad asumida con todos sus proveedores en el mundo. |
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